Una reflexión sobre el terrorismo y su globalización

Los problemas de nuestro mundo real generalmente son ambiguos, están mal definidos y su contexto está cambiando siempre. Hay una insatisfacción sobre el funcionamiento de las instituciones. En los temas relacionados con el terrorismo, se produce un axioma que nada tiene que ver con la ideología política y mucho con su intrincada economía de autocracia.

Voy a daros los argumentos de Wadah Khanfar, famoso reportero de la cadena Al Yazira. Voy a contaros cómo Loretta Napoleoni siguiendo una corazonada se encontró con la intrincada economía del terrorismo y voy a concretar con una heroína moral del mundo real, Inge Mismall. Los argumentos recogidos, diferenciados por la letra cursiva, son de sus conferencias públicas en TED, correspondiendo a diferentes épocas. Uniendo estas tres personalidades tan distintas, podréis acercaros un poco más a esa compleja trama que supone, la financiación del crimen. Y argumento desde mi perspectiva como escritora y observadora social que al igual que vosotros, intento encontrar respuestas.

La primera mujer que dejó una huella importantísima en su investigación sobre la financiación del terrorismo fue, Loretta Napoleoni; experta en macroeconomía y de las primeras en definir la intricada financiación del terrorismo. Su trabajo lo realizó con los grupos de Brigadas Rojas que paralizaron la democracia en Italia durante 35 años. En su investigación, su primera sorpresa fue constatar que las luchas armadas no estaban regidas por la política o la ideología, estos grupos estaban constantemente sin dinero. Y dio cifras: En los años 70, la facturación de las Brigadas Rojas anualmente era de 7 millones de dólares. En la actualidad, esta cifra estaría entre los 100 y 150 millones, aproximadamente(…) Los líderes de las organizaciones terroristas son quienes deciden la visión política, y generalmente, son entre cinco y siete personas. El resto de los miembros lo único que hacen día tras día, es buscar dinero. Cuenta que un amigo que había sido miembro de las Brigadas Rojas, debía navegar todos los veranos ida y vuelta al Líbano donde recogía armas soviéticas de la OLP y las transportaba hasta Cerdeña, con destino a otras organizaciones armadas de Europa recogiendo su parte de las armas. El pago recibido, se destinaba a financiar la organización. Y lo que descubrí fue esta realidad paralela, otro sistema económico internacional, que fue creado por las organizaciones armadas al acabar la Segunda Guerra Mundial. Existen tres etapas principales: La primera es el terrorismo de Estado, la segunda es la privatización del terrorismo, y la tercera es por supuesto, la globalización del terrorismo.

El terrorismo de Estado es propio de la guerra fría. Fue el momento en que dos superpoderes libraban una guerra a través de sus aliados, financiando por completo organizaciones armadas. Luego, a finales de los 70 y comienzo de los 80, algunos grupos lograron satisfactoriamente su privatización y comenzaron a financiarse por su cuenta. Organizaciones como el IRA ó la ETA pertenecerían a este grupo. De hecho, cada vez que alguien se subía a un taxi en Belfast, estaba financiando al IRA sin saberlo.

Pero al gran cambio sucedió, por supuesto, con la globalización y la desregulación, cuando las armadas pudieron conectarse entre sí, incluso financieramente. Es en ese momento, que observamos el nacimiento de la organización armada Al Qaeda. Esta es una organización capaz de recaudar dinero más allá de las fronteras. También es capaz de realizar ataques en más de un país. Es en estos tiempos cuando la política pierde el control sobre la economía, y la economía se vuelve una fuerza subterránea que trabaja en nuestra contra. Esto ha sucedido en otros momentos de la historia. Ella calculó cuán grande era ese sistema económico internacional del crimen, terror, y economía ilegal antes del 11-S. Y le da la impresionante cifra de 1.5 billones de dólares. No mil millones, sino billones. Esta cifra es aproximadamente el doble del PBI del Reino Unido y pronto será más. Después del 11-S, esta situación cambió debido a que George Bush lanzó la guerra contra el terrorismo. Parte de esta guerra contra el terrorismo, fue la introducción de la Ley Patriótica, una ley que reduce considerablemente las libertades de los estadounidenses con el fin de protegerles contra el terrorismo(…) Lo que hizo esta ley fue prohibirles a los bancos estadounidenses y extranjeros registrados en EE.UU. negociar con empresas ubicadas en paraísos fiscales. Cerró la puerta entre el lavado de dinero en dólares y la economía estadounidense. También otorgó a las autoridades fiscales el derecho de monitorear cualquier transacción realizada en dólares en cualquier parte del mundo(…) La gente simplemente movió sus actividades de lavado de dinero fuera de los Estados Unidos hacia Europa. ¿Por qué sucedió esto? Porque en Europa no se había introducido ninguna legislación similar. En sólo seis meses se convirtió en el epicentro de las actividades de lavado de dinero del mundo. Hasta que en Europa también propugnaron leyes que impidieran el lavado de dinero. Son así de increíbles las relaciones entre el mundo del crimen, el mundo del terrorismo, y nuestra propia vida.
Hoy en día con los atentados suicidas, pueden hacer increíbles destrozos económicos y morales. Piensen también en el terrorismo que a veces traspasa las conexiones en Internet(…).
Termina por afirmar Loretta.

Wadah khanfar, cubrió la guerra de Afganistán durante diez años de los cuales, el cambio provocado por la intervención extranjera generó circunstancias aún peores para la gente y profundizó el sentimiento de parálisis e inferioridad, en esa parte del mundo(…) Durante décadas hemos vivido bajo regímenes autoritarios en el mundo árabe, en Medio Oriente y en los últimos 40 se han visto casi los mismos rostros en los reyes y presidentes que nos gobiernan: son viejos, ancianos, autoritarios(…) Entreví actos de corrupción en los regímenes que nos rodeaban. Y por un momento me pregunté si viviríamos para ver un cambio real en el terreno, un cambio que no viniera de la intervención extranjera, mediante la miseria de la ocupación que agudizaría el sentimiento de inferioridad. Esto es lo que sucedió en Túnez. En cuestión de días el régimen tunecino que invirtió miles de millones de dólares en organismos de seguridad, para –intentar evitar- el colapso. Personas inspiradas salieron a la calle a hacer escuchar sus voces arriesgando sus vidas. Los organismos de inteligencia quisieron arrestar a la gente. Pero se encontraron algo llamado Facebook, y algo llamado Twitter. Disgregaban estos temas diciendo: -Estos chicos están descarriados-. Por eso pedían a sus padres que salieran a las calles a buscarlos para traerlos de vuelta. Pero estos jóvenes han sido inspirados en valores universales que son lo suficiente idealistas para imaginar un futuro magnífico, al mismo tiempo que realistas equilibrando la imaginación con un proceso que excluya la violencia, sin intentar crear caos. Esto es lo que sucedió en Túnez(…).

Esta es una nueva generación bien educada, conectada e inspirada en los valores universales es la que ha generado una nueva realidad. Han encontrado otra manera de expresar sus sentimientos y sus sueños. Durante esos días devolvieron la confianza a esa parte del mundo dando un nuevo significado a la libertad y el poder porque no hubo violencia, no pasó nada. Sólo piden ver un final(…) La élite corrupta de esta región ha perdido hasta el poder del engaño. No podían, y no pueden imaginar cómo hacer frente a esta realidad. Han perdido, se han distanciado de sus pueblos, de las masas, y ahora vemos como se desploman una tras otra(…).

Y si queréis un ejemplo real, de una persona real, que trabaja y lucha en nuestro mundo real. Uno de esos “maestros” con la habilidad de hacer lo correcto y mostrar un camino de sabiduría práctica, humana, ése camino es el de Inge Missmahl. Psicoanalista y directora de Caritas en Alemania, presentó un proyecto arriesgado. Se fue a vivir Afganistán en 2004 y nos explicó: Las personas traumatizadas pierden fácilmente el control, los síntomas son hiperexcitación y retrospectivas de la memoria, las personas viven en temor constante de que esos sentimientos horribles de ése evento traumático, vuelvan a producirse. Pierden el control. Intentan desesperadamente restaurar el orden y la normalidad(…) Y si no logramos cortar este círculo de violencia se transferirá a la siguiente generación, sin lugar a dudas. Y en parte esto ya está sucediendo.
Todos necesitan un sentido para el futuro. Afganistán es uno de los países más pobres del mundo, y el 70% de la población es analfabeta. La guerra y la desnutrición matan a la gente y sus esperanzas(…) Pero lo que quizá no sepan, es que la edad media de los afganos es de 17 años, lo que significa que crecen en un entorno de 30 años de guerra. Nadie puede sobrevivir sólo. Y menos si eres afgano, pobre, con un gran sentido de la familia y por ello, un gran sentido de la vergüenza, esos sentimientos te aíslan y hacen que pierdas la noción de dignidad(…).
La clave aquí es la empatía. Alguien tiene que ser testigo de lo que te sucedió. Alguien tiene que sentir lo mismo que tú sentiste. Por ello pensé en un programa de orientación. Pero claro, necesitaba ayuda y financiación.
Cuenta que una tarde estaba sentada junto a un caballero muy agradable en Kabul, éste le preguntó que pensaba que sería bueno para Afganistán. Le expliqué rápidamente que quería que entrenáramos a 30 mujeres y hombres afganos y abrimos 15 centros de asesoramiento en Kabul. Teníamos un cartel pintado a mano. Teníamos 45 por todo Kabul. Vinieron 11.000 personas o más(…) Y el 70% recuperó su vida. Fue un momento emocionante el desarrollar esto con mi maravilloso equipo afgano. Y está trabajando conmigo hasta hoy.

En la novela Empezó en Portobello Road, condensé un pequeño mundo ficticio que nos pone en alerta. Los personajes quieren actuar, participar de su sociedad, descubren al héroe moral que llevan dentro. Estamos acostumbrados a que nos den noticias sobre terrorismo como si fuera algo normal y no lo es. No es normal pensar en formas de aniquilar y enriquecerse por el camino. Por ello al escribir esta historia, no dejaba de repetirme, necesitamos maestros sabios (en el sentido ilustrado de la palabra), necesitamos que las personas que más influyen, además, tengan habilidad para hacer lo correcto. Las personas sabias a mi modo de ver, saben improvisar, saben cuándo y como imponer las reglas porque su sabiduría depende de la experiencia que recogen del contacto diario con personas humanas, atendiendo problemas humanos.

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