Viena

Un joven rey; apuesto, de extraordinaria sensibilidad y una madurez intelectual que le llevó a luchar hasta el último momento de su vida por inculcar más cultura, música, arquitectura y poesía a un imperio que sólo hablaba de alianzas y conquistas. Estoy hablando del joven Luis II de Baviera, hijo de Maximiliano II que muere en 1864 dejándole a sus 18 años, al frente del reinado de Baviera. ¿Qué secreto se llevó el mismo día que murió hundiéndose en su lago de los cisnes? Un monarca que al ser recordado por el propio Canciller Otto Eduard Leopold von Bismarck-Schönhausen en su volumen I de “Pensamientos y recuerdos” dijo:

Era un monarca con ideas claras, con un sentimiento patriótico alemán, preocupado por los principios avanzados de la constitución de su país y por el que nunca dejé de sentir admiración.

Aquel 27 de enero de 1867 se fijaba su compromiso con Sofía Carlota, hermana de Elizabeth, aquella hermosa y firme emperatriz de ojos miélasenos cuyo nombre trascendió como Sissi.

Luis se sintió profundamente atraído por su belleza y personalidad enérgica, desafiante para la época y se conocían desde niños (…). Sus lágrimas dejaron traslucir una verdad que daría lugar a una entrañable y carteada amistad.

El detonante que hizo que indagara en su fascinante vida, fue en realidad un retrato al óleo en la entrada del palacio Linderhof, seguramente realizado poco después de su coronación. Fui secuestrada en la intensidad de la pintura, como si conservara intacta la energía de sus emociones suplicando o solicitando su debida justicia. Fue amor a primera vista hace ya unos cuantos años.

Los hechos históricos, son en principio solamente eso, hechos. Pero cuando el historiador se adentraba en la intensidad de la personalidad, advertí que aquel dulce monarca había sido víctima de la tergiversación de sus propios sueños. Circunstancias que me llevaron a componer este relato para obligarme a fijar los detalles de aquellas vidas, escribir toda sacudida a mi espíritu para que con el pasar de los años, mis propios ojos e imaginación, revivieran a través de las palabras el despertar de sus recuerdos, volar con el tacto de sus ideales y volverlos deseos. Su urgente amor a la vida me inspiró el poema que encontraréis en “El verdadero secreto de un rey”. Aquí os dejo algunos fragmentos extraídos del relato:

Llenar una vida de belleza, cambiando la lucha por poesía y la ligereza por música verdadera. La hipocresía por ornamentos que perdurasen y cuyo esplendor borrasen la inconsistencia de un tiempo desperdiciado en falsas uniones que no educaban al pueblo, sino que lo cegaban aún más en su propia incultura de ballestas y escaramuzas de campo (…).

Aguantaban los comentarios porque su mente permanecía abstraída en el estrato más profundo de la razón. Allí planeaban lo inimaginable y alcanzaba la perfección (…) Sus sueños eran interpretados por los mejores artesanos, pintores, orfebres, que a su vez, doblaban esfuerzos en complacer la mente privilegiada de su admirado rey o emperatriz. Por eso descansaban en sus quimeras románticas, porque sus ideas originales seguían el curso del buen arte y una hábil ejecución (…)

Sentí como si el mismísimo Keats pusiera las palabras a los silencios embarazosos que a menudo llenaban los largos paseos alpestres en un sinuoso juego de jardines, de setos entrecortados en las cercanías del palacio Linderhof, un bestial ramaje en las frías lontananzas de pérdidas en desvaríos disfrazados de épocas pasadas cuyos recuerdos añorados cristalizaban en lágrimas internas (…).

Pero era capaz de ver a esa bella pareja desbordada en sentimientos, emerger como Lohengrin, con la convicción momentánea de que todo es posible, sólo bastaba plasmarlo en palabras, que aunque no pudieran ser grabadas, llevaban la impronta de un deseo casi alcanzable y por el que estaban dispuestos a morir (…).

En el salón de los espejos esperaba un impaciente Luis II a su prima Elizabeth, enfundando en una fastuosa capa de terciopelo azul eléctrico, jugueteando con su imagen ante ellos, creando todos los personjes posibles hasta encontrar uno que satisficiera a tan hermosa dama, y disipara las lágrimas que vio verter aquél fatídico día de su compromiso (…).

He consentido en salir puesto que mi esposo se halla centrado en asuntos que requieren de su diligencia, para proponerte un día de aventura, de caminatas y cuentos donde los relatos que propongamos sigan en los cantares de aquellos pájaros que decidan acompañarnos, sólo servir a la belleza de los pensamientos que iremos convirtiendo en propias fantasías (…).

Sí, ese fue su verdadero secreto. El amor que sentía por el músico Richard Wagner, era equivalente al que le despertaba la poesía de Schiller. Amar a su prima; Emperatriz de Austria y Reina Consorte de Hungría, casada, fue su apuesta realmente arriesgada.

Sólo me queda destacar, que en Viena encontraréis diversas y emocionantes historias junto a lo que M.A.R Ediciones ha considerado como autores actuales de gran interés: Joaquin leguina, Anunciada Fernández de Córdoba, el Vizconde de Saint-Luc, Julio Fernández Peláez, Andrés Fornells, Elena Marqués, Joseba Iturrate, Francisco José Peña, Isaac Belmar, Carlos Ortiz Zárate, Paloma Hidalgo, Juan Vivancos, Fabricio de Potestad, Miguel Ángel de Rus y una servidora.

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