Super-Fuerza de Paul Davies

El título bien podría confundirse con algún tipo de novela esotérica, pero en esta ocasión la literatura científica viene de la mano de un físico, profesor de matemáticas avanzadas e investigador en temas de astronomía llamado Paul Davies que dedica en este libro a hablarnos sobre la energía. Qué fuerzas son las que infieren para que se dé aquello que todos nombramos como un fantasma que nos influye, empuja o determina. Que está presente desde un escondite llamado invisibilidad al ojo humano pero cuyo estudio desde la perspectiva de la física les ha llevado a detectar, denominar y tratar de medir, las cuatro fuerzas fundamentales que unen y definen todo lo que nos afecta desde lo más pequeño hasta lo más grande: la gravedad, electromagnetismo, fuerza fuerte y fuerza débil.

(…)La gravitación no es en realidad una fuerza sino una manifestación de la curvatura del espacio-tiempo. Los cuerpos no son forzados a seguir una gravedad sino que siguen un camino recto a través de un espacio curvo.(….)(…)Electromagnetismo, se manifiesta en los fenómenos atmosféricos luminosos (auroras). Disminuye con la distancia.(…)(…)La fuerza fuerte se manifiesta en el núcleo del átomo y él la mantiene unida a los protones contra la repulsión originada por la carga eléctrica(…)(…)La fuerza débil no puede actuar sobre objetos macroscópicos sino que se halla confinada a las partículas subatómicas (supernova)(…)

De la interacción de estas fuerzas surge todo un mundo de partículas que en la medida que actúe la fuerza sobre ellas se atraerán o repelerán originando la trayectoria de orden o caos energético en función de esa potencia fuerte, débil, gravitatoria o electromagnética.

(…)La fuerza fuerte es la luz del sol. Son reactores nucleares de fusión bajo el control de la fuerza fuerte(…)(…)El gravitón juega un papel similar al fotón en la gravedad. Ejercen una influencia gravitatoria mutua. Ellos llevan el mensaje de la luna a los océanos diciéndoles que suban y bajen las mareas. En la gravedad todas las partículas se atraen, carecen de masa.(…)(…)Entre la fuerza fuerte y la débil se produce un intercambio de partículas con una fuerza similar a la electromagnética pero distinta pues la fuerza eléctrica logra la unión de dos partículas con cargas opuestas.(…)(…)La relatividad convierte la distancia en algo sin sentido; pero la situación es aún peor cuando interviene la mecánica cuántica, puesto que ésta cuestiona también la idea de “lugar”.(…)

Siempre he sentido una extraña atracción por el principio de incertidumbre de Heisenberg como si fuera un concepto que nos atañe personalmente mucho más de lo que creemos suponer. Puesto que pasa a analizar el principio de Heisenberg y la solución buscada por Einstein-Podolsky-Rosen, mi imaginación de escritora me llevaba a imaginarme que en esa parte de la fórmula obtenida por Einstein sobre la energía que reducen a E=mc² implicaría a nuestra percepción “psicológica energética”, a nuestra forma de relacionarnos. Como una conjugación de certidumbre y casualidad que nos lleva a coincidir en el espacio compartido de momento y lugar. Hablo de nuestro motor energético que es el amor en todas sus facetas.  Ese campo de fuerzas energéticas que nos lleva al encuentro de una persona determinada como si fuera un haz determinista en el que nuestras partículas coincidieron sin que necesariamente fueran medidas más que por nuestra propia y personal composición química.

(…)La fuente de todos los problemas reside en una regla fundamental de la mecánica cuántica: el principio de incertidumbre de Heisenberg, debido al físico alemán Werner Heisenberg que fue cofundador de la mecánica cuántica en la década de 1920. Según este principio, es imposible determinar la posición y el movimiento de una partícula al mismo tiempo.(…)(…)En esencia el experimento de Einstein-Podolsky-Rosen pretendía(…)(…)Con dos partículas podemos mediar más cantidades a la vez. Si logramos relacionar de algún modo el movimiento de las dos partículas, las mediciones realizadas simultáneamente en cada una de ellas nos permitirán echar una ojeada por debajo del velo de la incertidumbre cuántica que, según Bohr, nunca podía ser levantado.(…)

Y como si fuera ya poco complicada identificar estas trayectorias de partículas, además nos descubre a los mensajeros “débiles” que encima se hacen préstamos llegando hasta la transformación. En la búsqueda de unificación de tanta partícula, Gauge creo una simetría abstracta en la que de esos préstamos cuánticos, se creaban nuevos campos de fuerza, concretamente doce, al resto los unificaron bajo una sola denominación desconocida y nombrada como X y se encontraron con el problema de los monopolos cósmicos.

(…)En todo espacio vacío siempre habrá alguna de esas partículas temporales cuya visita esté financiada por el préstamo de Heisenberg (son una forma de partícula virtual) Si dijéramos la partícula desnuda (suponiendo que es un electrón, en los límites exteriores que la rodean se agita un mar de fotones de baja energía que sondear y se enlazan con las fantasmales semiformas del vacío(…)(…)Pero un electrón y un neutonio se dispersan mediante el intercambio de la partícula Z. La interrupción hace que la simetría se “hunda” dotando de masa a las partículas mensajeras según Weiberg y Salam. En esa interrupción introdujeron la teoría de un campo adicional “Campo de Higgs” por el físico Peter Higgs combinando el electromagnetismo y la fuerza débil en una sola teoría(…)Eran simplemente dos aspectos de una misma fuerza electrodébil ganando el Nobel en 1979.(…)(…)La teoría de cuantos relaciona energía (o masa) y distancia a través del principio de incertidumbre. De ahí que se necesiten aceleradores de muy alta energía para sondear distancias muy pequeñas(…)(…)Esta perspectiva ha estimulado la búsqueda de monopolos cósmicos utilizando circuitos cerrados de corriente eléctrica. El principio que rige esos experimentos se centra en las propiedades de ciertos materiales denominados superconductores.(…)

Cuando habla y define a las partículas por sus nombre “de pila” siento la sensación de que fueran humanas, ya que entre ellas también hay situaciones de atracción, repelencia y algo así como una poseimiento “psicótico” que las lleva hasta la xenofobia o la asociación. Vamos, que pareciera que entre ellas “hay un negocio en ciernes”.

(…)En contraste con el comportamiento aislacionista de los fermiones, a los bosones les encanta estar juntos.(…)En particular, todas las partículas mensajeras son bosones, mientras que los quarks y letones son fermiones. Así pues, los bosones tienden a asociarse con la fuerza, mientras que los fermiones se asocian con la materia.(…)

Paul Davies explica que Einstein llevó un paso más lejos la teoría de la gravedad de Newton definiéndola como una gravedad curvada en la que el espacio y el tiempo interfieren sin poder separarse. Definitivamente hay una fuerza que “tira” curvando el espacio en más dimensiones. Es ahí cuando comienza a especular sobre la posibilidad de 11 dimensiones cuya experimentación parte de llevar a la práctica esa simetría de Gauge un paso más allá, hasta formular una supersimetría en la que toman el ejemplo de nuestra esfera puesto que es la forma geométrica más simétrica sobre la que partir a formular. Estiran esa esfera y descubren partes ocultas que son definidas por un científico llamado Kaluza-Klein.

(…)En la versión moderna de la teoría de Kaluza-Klein todas las fuerzas de la naturaleza, no sólo la gravedad, son tratadas como manifestaciones de la estructura del espaciotiempo. Lo que normalmente llamamos gravedad es una curvatura en las cuatro dimensiones del espaciotiempo de nuestras percepciones, mientras que las otras fuerzas se reducen a curvaturas espaciales de otras dimensiones. Todas las fuerzas de la naturaleza no son más que geometría oculta en acción.(…)(…)¿Cuánta energía necesitamos para “penetrar” en la heptaesfera y explorar las otras dimensiones del espacio? Según la teoría de Kaluza-Klein es necesario ir mucho más allá de la escala de unificación, a una energía equivalente a 10 elevada a la 19 veces la masa del protón. Tan sólo a este energía inimaginable se manifestará directamente las nuevas dimensiones.(…)(…)Demos rienda suelta a la imaginación y pensemos en el día en que la humanidad controlará la superfuerza(…)(…)Con la superfuerza liberada, podremos cambiar la estructura del espacio y del tiempo, atar nuestros propios nudos en la nada, y dar orden a la materia. Controlar la superfuerza nos permitirá crear y transformar partículas a voluntad.(…)

Paul Davies cuenta que desde el “círculo” pueden llegar, a través de la geometría, a identificar esa teoría unificada cuando consigan respetar la “materia prima” del espacio-tiempo. Para ello deben experimentar proporciones altísimas de energía para encontrar la superfuerza. Por eso nos mete en la teoría de cuerdas en las que se puede encontrar un espacio donde encontrar un arriba o abajo. Y tuvieron que buscar el origen de los elementos con técnicas radiactivas para comprender qué elementos se encontraban a baja energía. Que nuestros átomos son fósiles cósmicos y que según la forma de comportarse de los protones, es lo que daría origen a determinadas fusiones. Y que a partir de un determinada energía de fusión sólo les sirve la teoría para explicar las temperaturas a las que son capaces de llegar. Después, llega uno de los detalles que más me impresionaron en su momento, -también lo encontré en la Biografía del Universo de John Gribbin- y es, que todos esos elementos explosionando dentro de nuestras estrellas son lanzados al espacio cósmico sirviendo de “abono” para la creación de vida.

(…)Este estallido es la explosión de una supernova. Cada una de estas explosiones enriquece la materia galáctica con elementos vitales para la formación de planetas sólidos como la Tierra y las formas de vida que habitan en ellos. Nuestros cuerpos se han formado, pues, a partir de los restos fosilizados de estrellas en su tiempo brillantes que se aniquilaron a sí mismas eones antes de que existieran la Tierra o el Sol.(…)

También descubrí que la teoría del Big Bang tiene un lado “clásico” y un lado mucho más actualizado para tratar de entender esas condiciones primigenias así como el destino del Universo en función de cómo actúe en el futuro la gravedad sobre él.

(…)La extrema improbabilidad de que una erupción tan coherente y sincronizada pueda ocurrir espontáneamente resulta exacerbada por el hecho de que, en la teoría del big bang tradicional, las distintas regiones del Cosmos primigenio debían hallarse completamente aisladas.(…)(…)Los recientes trabajos sobre el comportamiento de la materia y las fuerzas en el Universo primigenio, resulta claro que una enorme repulsión cósmica es un subproducto inevitable de las actividades de la super-fuerza. La “anti-gravedad” que Einstein echó por la puerta ha vuelto a entrar por la ventana. La clave para comprender la repulsión cósmica es la naturaleza del vacío cuántico.(…)(…)El vacío podía ser excitado y aportar cierto número de estado de muy distintas energías, de la misma forma que un átomo puede ser excitado a niveles superiores de energía(…)(…)Tenemos ahora vía libre para una explicación del big bang(…)(…)Todos los rasgos del mundo físico surgieron automáticamente, como una consecuencia de las leyes de la física, sin necesidad de suponer que el Universo fue colocado inicialmente en un estado muy especial.(…)

Todo el libro es extraordinariamente interesante y maravillosamente explicado para cualquier persona. Y dentro de sus valores reflexivos, me gustaría destacar la aguda observación con que plantea la explicación del origen de la propia energía, el pensamiento, la creatividad. Una energía que no puede crearse, destruirse, que crece y se transforma ¿Cómo surgió? ¿Cuál fue su estado inicial hasta convertirse en ello? Sus ganas de buscar las respuestas a través de todas esas leyes ocultas a nuestros ojos pero a veces visibles desde el corazón o el pensamiento. Pasar desde lo grande hasta lo más pequeño parece que es el único camino posible y demostrable para comprender lo que en ocasiones, la intuición conoce.

(…)Enlazar lo grande y lo pequeño, lo global y lo local, posee el mismo atractivo de hacernos sentir unidos a toda la creación, mucha gente se siente unida espiritualmente a la totalidad de las cosas, pero hay también en la ciencia una tradición paralela de forjar tales vínculos.(…)(…)Lo grande y lo pequeño, lo global y lo local, lo cósmico y lo atómico, se apoyan mutuamente y constituyen aspectos inseparables de la realidad.(…)Es una unidad que proclama que sin todo no se puede conseguir nada.(…)

El guardián de la Magia de Miguel Villa

Creer en la magia es creer en el amor y para ello hay un guardián que se encarga de recordárnoslo a lo largo de toda la historia. Viven en setas, en un bosque donde los personajes se encargan de abrir la historia para darle vida: Erik, Falsete del bosque, un petirrojo e Inés, la unicornio y algunos más… Así nos lo muestra desde el comienzo.

Soy un pequeño gnomo que habita en un bosque de fantasía. Vivo allá donde el cielo es hermosamente azul, donde el agua parece de cristal, donde la brisa te abraza haciéndote sentir grande y poderoso, donde nace la música. Vivo allá donde todo es magia. Mi jornada consiste en recolectar bayas y pequeños frutos para mi manutención y la de mi familia.(…)(…)Falsete es una folclórica metidita en carnes y venida a menos que apareció un día en el bosque diciendo que ella quería ser la sirenita de la laguna. Nosotros la llamamos “La Golda entera”(…)(…)Inés, la unicornio está casada con un ogro. Es elegante, distinguida, con un trotecillo que ilumina el bosque a cada paso. Su amado Mogros, es tímido y sensible(…)(…)Mamá siempre me dijo que soy hijo único y que nací de un nenúfar. Lo sé, lo sé, suena extraño, pero una vida mágica es así. La magia no sabe de leyes, ni de lógicas humanas, no es cerebro sino corazón. Mora en el aire y penetra por tus sentidos. Recorre tu ser y saca lo mejor de ti. Da brillo a tus ojos y luz a tu alma. Calienta tu corazón dándole alegría de vivir. Es blanca como una sonrisa de amor, pura como el pensamiento de un niño, suave como el beso de un anciano; y bella, eternamente bella. Nada malo puede ocurrir si vives en la magia. Lo más imposible se torna alcanzable si ella te toca con su luz(…)

Para que en el bosque reine lo idílico han debido luchar contra la villanía de un lado oscuro, algunas de esas leyendas permanecen en los silencios de su majestuosidad. La misma que les conducirá hacia un nuevo misterio, el de la “Perla Golda” cuyos detalles callaba Falsete que sintiéndose presionada, visitaba a menudo a su amigo Erik para birlarle toda la comida que guardaba en su nevera. La insistencia de Erik los llevó a aventurarse hasta una cabaña abandonada…

(…)Mas allá de la cueva de los osos, el río es cruzado por un puente de piedra. Nadie recuerda quién lo construyó.(…)(…)Me habían dicho que en ella pasó sus días la mejor narradora que pisó el bosque. Era una viuda negra de mirada intensa y carácter reservado(…)
Y “Perla Golda”…
(…)Sólo una vez al año, durante la fiesta de Primavera del bosque, se acercaba a la laguna y recitaba su hermoso pregón acompañada de la música que salía de su arpa. Decían que ella misma había tejido las cuerdas con hilos de plata(…)

Al principio nadie se atrevía a entrar,  pero una vez dentro se dieron con la sorpresa del caos destartalado.

(…)Al abrir una de sus puertas, salieron volando tres murcielaguillos. —Aquí no hay ná —dijo Falsete—sólo cacas y bichos negros de esos. ¡Qué feos son los joíos! Me recuerdan a aquel politicuchos de los pantalones de cuello vueltos. Pero había algo más que suciedad y mamíferos voladores.(…)(…)—Si esta es la habitación de la viuda negra, ¿quién ocupaba el otro cuarto? —Enanitos, se hace tardes y a mi er miedo me da hambres. Ya vendremos otro días y…(…)

Para la llegada del verano todos los habitantes del bosque se reúnen para ejecutar un rito purificador. Erik recibirá la visita misteriosa de un sapo sabio que le anuncia que ha sido el elegido como “Guardián de la Magia”.

(…)“Manos negras, dolor de corazón, pensamientos impuros, suciedad del alma, ira sangrante, sed de venganza, odio fraterno, envidias de la noche, rencor sin retorno, rabia de madrugada y hambre de mal, regresad a los infiernos. Sabed que el Sol nos protege y Selene es nuestra aliada. Siete candados pondremos, siete vueltas les daremos, siete llaves tiraremos a lo más hondo del fondo. De allí nunca escapareis.”(…)(…)El bosque sonreirá para ti y las lágrimas bañarán tu alma. —¿Seré como Sol y Luna? —Sí, serás como noche y día. Recibirás poder para todo y habilidad para nada.(…)(…)Mamá me contaba que cuando era pequeño me caí al río, casi me ahogo. De no ser por un chimpancé, no lo cuento. Lo malo fue que el simio me cogió por una oreja, me escurrí, me agarró al vuelo por un pie(…)(…)Con suma rapidez, me retiró la gorrita y puso la perla negra sobre la cicatriz de mi frente. Fue maravilloso: me volví de luz. Un intenso resplandor salió de mí para acariciarlo todo. La perla se fundió en mí y comprendí que aquel relato era cierto.(…)

El sapo sabio tenía prisa por entregarle la sabiduría y conducirlo hasta una roca a los pies de una montaña cerca del poblado humano que nunca habían llegado a cruzar. Abrirla le conduciría dentro de una gruta cuyo contenido debía proteger contra todas las fuerzas del mal.

(…)El humano, en un principio, era bondadoso, creativo, alegre, armonioso con el medio y una pieza más de la naturaleza. Pero fue evolucionando, cargándose de ambiciones sin mesura, odios sin sentido, complejos disparatados y el más absoluto desprecio por todo. Así pasó de ser una pieza más del puzzle, al gran artífice del pillaje, el robo con violencia y la devastación. Arrasaron bosques enteros, sin el menor miramiento, para construir sus casitas de veraneo.(…)(…)Su afán de dominación y exterminio podría destruir la magia, y con ella, a todos nosotros. —Pero, sólo soy un gnomo chiquitín, no sabré hacerlo, no lograré mantener viva la llama de la magia. —¡Por supuesto que sabrás! Busca en tu interior(…)(…)

Durante el otoño el gnomo Erik decide viajar hasta las montañas de la Toscana italiana y se acerca a saludar a unos conocidos alfareros. El dueño, Francisco Comodoro, le presentará a su sobrina Donatela quedando prendado ante ella. Pero en su bosque tienen un problema y necesitan de su ayuda…

(…)Al borde de cualquier camino. Hierba verde que se torna amarillenta, bosques de alma enrojecida, cielos que parecen arder en llamas al contacto con los últimos minutos de Sol, vides que inician su sueño de invierno… y vida, mucha vida. Huele a sequedad de hierba, a flor de otoño, a leña que caldea, a hojas que sueñan con la paz del invierno… huele a romance de Sol y Luna.(…)(…)—Los pájaros, Erik, se han ido. ¡Todos, no queda ni uno! —¿ Todos? Eso no es posible. —No será posible, pero es lo que ha pasado. No sabemos cómo, pero hace unos días emprendieron el vuelo y no han regresado.(…)

Sus amigos Falsete, la unicornio y petirrojo aparecen de improviso. Vuelan, trotan y brincan hasta la parte más alta de una montaña pues una forma viscosa se está apoderando de sus laderas. Erik tiene sueños inquietantes…

(…)Lo cierto es que soñé. Toqué un mundo que olía a hierbabuena y limón. Era un lugar en el que la fe en la bondad y la razón se daban la mano para sustentar a la justicia. Un águila con alas de fuego, impedía que el mal morase allí. También vi un campo bañado en la sangre de una venganza. Me desperté sobresaltado(…)

¿Qué hizo Erik en su primera misión como Guardián de la Magia?

Su magia me ha absorbido con esa luminosidad descriptiva en la que me imbuí, arrastrada como el torrente de un hermoso río a lo largo de toda la historia. Una entrañable y hermosa aventura en la que oí la auténtica voz del bosque.

La Agonía y el Éxtasis de Irving Stone

Irving Stone

Irving Stone

Si tuviera que elegir un solo libro que explicara mi amor a la literatura y lo que ésta puede ofrecernos como valor intemporal, esta sería mi elección. Por su rigor de vida no solo como testimonio de un genio escultor, arquitecto y renacentista sino por el estudio detallado de su personalidad que describe tan minuciosamente que pareciera  le hubiera acompañado en cada trabajo, cada trazo dibujado, cada aceptación y cada rechazo. Es la vida del escultor Miguel Ángel Buonarroti de Irving Stone. Leer su pasión por él es adentrarse hasta en los recovecos más refinados de lo que suponemos pudo constituir la genialidad de uno de los más grandes de todos los tiempos. Su trabajo lleva el mismo cincelado del escultor que entresaca de su bloque de piedra una obra de arte. Admirar su obra no es posible sin haberse leído esta biografía.

Su vida es para mí la caricia que lleva el trabajo que pasa por sus manos como un todo en su andar. Un reflexión sobre la profundidad que hay tras cada lucha personal que aunque fuera dada en el mundo del arte, ejemplifica a un ser humano con el coraje de enfrentar sus circunstancias más allá de sus dotes. Con la visión adelantada de trascender sobre lo que el ser humano es capaz de hacer perdurar cuando se esfuerza al máximo por ofrecer lo mejor de sí mismo, trabajando en solitario o en equipo. Con el resultado de conseguirlo aún soportando las mayores injusticias en sus contratos.

(…)El pintor dibujaba para ocupar espacio, y el escultor para desplazarlo. El pintor dibujaba la vida dentro de un marco, mientras que el escultor la dibujaba para sorprender el movimiento, para descubrir las tensiones latentes dentro de la figura humana. El pintor, decía, dibuja para revelar lo particular, pero el escultor lo hace para desenterrar lo universal. Miguel Angel había intuido ya algo de aquello, pero una buena parte la reconocía como la dura sabiduría de la experiencia.(…) -Soy un stufato- se disculpaba Bertolo-. Todo cuanto han creído durante dos siglos los escultores de la Toscana, ha sido inculcado en mi cerebro. Tienes que perdonarme si se escapa obiter dicta. Escúchame, Miguel Angel: tú dibujas bien. El dibujo es una vela que puede ser encendida para que el escultor no tenga que andar a tientas en la oscuridad, un plan para comprender la estructura de lo que está contemplando. Tratar de comprender a otro ser humano, luchar en busca de sus profundidades, es la más peligrosa de las empresas humanas. Y todo esto es cometido por el artista sin otra arma que su pluma o su carboncillo de dibujo.(…)
(…)Un día llegó Poliziano a su habitación y dijo: -¿Puedo sentarme, Miguel Angel? Acabo de poner fin a mi traducción de “Metamorfosis” de Ovidio al italiano. Mientras traducía el cuento de Néstor sobre los centauros, se me ocurrió que vos podríais esculpir una hermosa pieza de la batalla entre los centauros y los tesalinienses. Miguel Angel, sentado en el lecho, contempló fijamente a su interlocutor y comparó la fealdad de ambos. Policiaco estaba inclinado hacia adelante, sus ojos vidriosos y su cabellera negra se le antojaron al muchacho tan húmedos como los labios repulsivamente carnales. No obstante, a pesar de su horrible fealdad, el rostro del sabio estaba iluminado por una luz interior al hablar de Ovidio y su poética narración de los cuentos griegos.(…)

La fascinación que te hacía sentir viéndolo correr, esconderse por las noches, escapar de los malhechores para acceder al único lugar donde le era permitido investigar la anatomía del ser humano, órgano a ramificación, para conocer cómo encaja, cómo florece o se marchita. El hedor tallaba su carácter de seguir aprendiendo a pesar de encontrarse con encargos en los que no se hallaba, él buscaba aprender la lección que le ofrecían con la interrogante al misticismo que ayudaba a moldear.

(…)Pasó mucho tiempo frente a la crucifixión de Donatello, en la iglesia de la Santa Croce, maravillado ante la magnificencia de su concepción. Fuera cual fuere la emoción que Donatello había intentado lograr, había conseguido la fuerza combinada con la lírica de la realización, el poder de perdonar y de dominar, la capacidad de ser destruido así como resucitado. No obstante, Miguel Angel no sentía en su interior ninguna de las cosas que Donatello había sentido. Nunca había comprendido claramente por qué Dios no hubiera podido realizar por sí mismo todas las cosas que encomendó a su hijo hiciera sobre la tierra. ¿Por qué necesitaba Dios un hijo? El cristo exquisitamente equilibrado de Donatello le decía: “Es así como Dios ha querido que sea, exactamente en la misma forma que fue planeado. No es difícil aceptar el destino de uno, cuando él mismo ha sido ordenado de antemano. Yo he anticipado este dolor”. Aquello no resultaba aceptable para el temperamento de Miguel Angel ¿Qué tenía que ver el fin violento con el mensaje de amor de Dios? ¿Por qué permitió El, que se produjese la violencia, cuando por su misma forma engendraría el odio, el temor, la represalia y la continuación de la violencia? Si El era omnipotente ¿por qué no había ideado un modo más pacífico de llevar su mensaje al mundo?(…)

Pero quiso que el momento histórico acabase con la tranquilidad de Miguel Angel al servicio de los Médici desde hacía más de tres años. Su matrimonio con Contessina fue crucial también para verse involucrado en la intriga política ante la amenaza de Savonarola. Al mismo tiempo el monarca francés Carlos VIII amenazaba directamente a la ciudad-estado con un avance de veinte mil hombres que se acercaban peligrosamente por la Toscana. Florencia corría peligro y Piero de Médici en un intento desesperado trató de ofrecer Pisa y Livorno a cambio de pasar de largo. El pueblo florentino que cada vez era más partidario de las consignas de Savonarola, ordenó su destitución poniendo a Miguel Angel en la encrucijada de ser reclamado por el nuevo que se hacía con el poder. Su lealtad a Lorenzo que no a Piero, le llevaron a rechazar la oferta de esculpir sin volver a preocuparse al tiempo que la amenaza velada de cumplir con el nuevo pudor impuesto le obligaron a tomar una resolución. Esculpir para ellos era perder para siempre su libertad. Una escultura de Donatello, había sido tomada y destruida como todo lo que resultaba demasiado grande o indecoroso. En el palacio solo, comienza a quemar muchos de sus dibujos de anatomía y recogiendo las pocas pertenencia huye solo hacia Boloña camino de Venecia.

(…)-¿Entonces, por qué no os quedáis en Boloña? Aquí tenemos las obras de Della Quercia, que os servirán de estudio. Y hasta podríamos conseguiros algún trabajo. Los ojos de Miguel Angel brillaron esperanzados. Luego informó al señor Aldrovandi que se quedaría en Boloña y trataría de buscar alojamiento. -¡Ni pensarlo! -exclamó Aldrovandi- Ningún protegido y amigo de Lorenzo de Medici puede vivir en una posada de Boloña. Un florentino educado por los cuatro platonistas constituye un regalo muy poco común para nosotros. Seréis mi huésped.(…)

Después de dos meses sin poder esculpir comenzaba a aburrirse de copiar de los famosos escultores que llenaban las iglesias de Boloña. Comenzaba a necesitar un mármol entre sus manos. Aldrovandi continuaba su labor anfitriona entre festejos donde queda prendado de otra mujer, Clarissa. Hasta ese momento la figura femenina carecía de relevancia para ser esculpida. Su parecer se asemejaba a la forma que tenía Botichelli para concebir el cuerpo femenino. La mujer como ser no para amar, sino para dibujar. La juventud abre el fuego dormido hasta ese momento que no solo le provoca desvelos nocturnos sino que se encuentra terminándolas entre sonetos. Clarissa es la amante de alguien cercano al poder que la ha enseñado bien en las artes de conquista. Miguel Angel arrastrado en la tensión amatoria comienza a delinear la posibilidad de una Madonna. Pero vuelve a Florencia a hablar con Contessina…

(…)-Me dijisteis un día que tendría muchos hijos… Contempló las pálidas mejillas, los ojos afiebrados, la respingada nariz de su padre. Y recordó a Clarissa, la sintió junto a Contessina, en aquella habitación. -He venido a deciros que vuestros primos me han ofrecido un trabajo de escultura. No pude unirme al ejército de Piero, pero no quiero que pese sobre mi conciencia ninguna deslealtad. -Sí, me he enterado del interés que tienen -dijo ella- Miguel Angel, habéis probado vuestra lealtad cuando ellos os hicieron el ofrecimiento la primera vez. No hay necesidad de que continuéis esas demostraciones. Si deseáis aceptar el encargo, hacedlo.

A partir de este hecho otro cambio le aguardaba sin saber, instalado en el ¨Palacio Popolano¨ recibe el requerimiento a través de un paje de personarse en Roma.Vida y Éxtasis de Irving Stone

(…)La Capilla Sixtina, construida entre 1473 y 1481, era una enorme estructura en forma de barril. La cúpula rectangular estaba pintada de azul con estrellas doradas. En el extremo se alzaba el altar y, dividiendo el santuario la nave, había una mampara de mármol original de Mino da Fiesole. A ambos lados de la capilla se extendía un magnífico friso de paneles pintados al fresco que llevaba hasta el altar. Miguel Angel se dirigió, emocionado, a los frescos de Ghirlandaio, que recordaba por haber visto los dibujos en la bottega. Se renovó su admiración por la habilidad de Ghirlandaio como dibujante y pintor. Luego fue a ver “La última cena” de Rosselli y después volvió la mirada al Moisés de Botichelli y las obras de los maestros Perugino, Pinturicchio y Signorelli. Mientras recorría la capilla experimentó la sensación de que bajo aquél techo habían sido reunidas las obras de los más grandes maestros de toda Italia.(…)(…)Necesitaba un manto de abrigo para el invierno. Según parecía, no iba a recibir dinero alguno del Cardenal hasta que la escultura estuviese terminada, y ello demoraría muchos meses. Contó sus florines. Tenía veintiséis.(…)(…)Necesitó un mes para terminar, en cera, un Apolo de cuerpo entero, inspirado en el magnífico torso que había visto en el jardín del Cardenal Rovere y una ¨Piedad¨, que era una proyección de su anterior ¨Madona y el niño¨ Escribió una nota al Cardenal, informándole que tenía listos dos modelos para que Su Eminencia eligiese. No obtuvo respuesta.(…) -Los mejores días de mi vida, se van -gimió Miguel Angel- y todo lo que tengo para esculpir es un bloque de ¨Paciencia¨(…)(…)Maria le presentaba un problema distinto. No podía concebirla como una mujer de algo más de cincuenta años, envejecida, arrugada y quebrantada de cuerpo y rostro por el trabajo y el dolor. Su imagen de la Virgen había sido siempre la de una mujer joven, como era el recuerdo que tenía de su propia madre.(…)(…)Ahora tenía que impregnar el mármol de un espíritu manifiesto. Todo tenía que lograr vida si había de crear potencia y monumentalidad al incorporar al mármol la fuerza del hombre.(…)(…) Miguel Angel la despojó de las mantas que la envolvía y por fin, entre todos, la admirable obra fue alzada reverentemente al lugar que debía ocupar, El mismo Miguel Angel enderezó para dejarla en la posición que deseaba. Luego lo Guffatti compraron unas velas a una anciana vestida de negro, y las encendieron ante el nicho. Guffatti se negó a recibir un solo escudo por aquellas horas de durísimo trabajo. -Recibiremos nuestra paga en el cielo- dijo. Aquél era el mejor tributo que podía habérsele hecho a Miguel Angel y fue también el único. Jacopo Galli fue a la capilla, acompañado por Balducci. Los Guffatti y Argiento se arrodillaron ante la “Piedad”, se persignaron y murmuraron una oración. Miguel Angel alzó los ojos a su escultura, triste y agotado. Al llegar a la puerta, se volvió para una última mirada. Vio que la Virgen estaba demasiado triste y sola: el ser humano más solitario que Dios había puesto sobre el mundo.(…)(…)Volvió a sus habitaciones y empaquetó sus efectos. Los centenares de dibujos que había hecho para el “Baco” y la “Piedad” los quemó, mientras Argiento iba en busca de Balducci.(…) Se unieron a una caravana de carga que partía para Florencia, la cual se puso en marcha a las primeras luces del nuevo día.(…)

En los entresijos históricos de aquella época que describe Irving Stone se aprecia el deleite competitivo entre las distintas ciudades por exhibir a sus mejores artistas. Cada ciudad deseaba demostrar con el dinero recaudado en sus arcas, que el esplendor había llegado a su ciudad. Por eso escultores, pintores y artistas de diversos gremios contaban si bien no con una excelente paga (salvo en algunos casos) recibían el respeto y la admiración total de su ciudad. Las nuevas esculturas que se le ofrecían de parte del cardenal Piccolomini debían estar todas vestidas. Esto hizo desesperar su temperamento hasta personarse en el despacho para reclamar su oportunidad de esculpir al gigante. Contessina estaba débil y Miguel Angel fue a visitarla. Amamantaba a un bebé y bajo su falda jugaba otro niño de seis años. Quiso saber de sus años en Roma. Era la primera vez que se encontraba cara a cara con su esposo desde que se casaran y al ver al pequeño le pidió que le dejara enseñarle su arte como había hecho su abuelo en el jardín de los Medici.

(…)El cardenal Piccolomini puede muy bien llegar a ser nuestro próximo Papa y entonces la Signoría te ordenará que vuelvas a esculpir estas estatuas de Siena, de la misma manera que obedeció al Papa Alejandro VI y llevó a Savonarola a la pira.(…)(…)Hubo un considerable regocijo, porque el Papa Borgia, Alejandro VI, dejó de existir. Cuando el Cardenal Piccolomini, de Siena, fue ungido Papa, Miguel Angel sintió cierta aprensión. No había trabajo más en las estatuas, ni siquiera en los dibujos. Una sola palabra del nuevo Papa y el gonfaloniere Soderini se vería obligado a retirarle el trabajo del “David” hasta que terminase las once figuras que faltaban y las mismas fuesen entregadas. Se negó a permitir la entrada a nadie en el taller durante un mes y trabajó furiosamente, antes que cayese sobre su cabeza el hacha del Vaticano. La mayor parte del cuerpo de “David” estaba ya realizada; solo le faltaban la cabeza y la cara(…)(…)El cardenal Piccolomini falleció repentinamente en Roma un mes después de ascender al trono papal. El cardenal Rovere le sucedió con el nombre de Julio II.(…)Leonardo da Vinci regresó de su aventura en el ejército de César Borgia, y se le otorgaron las llaves del Gran Salón de la Signaría, como anticipo del encargo de crear un fresco para la pared detrás de la plataforma en la cual el gonfaloniere Sodenini y la Signaría tenían sus sitiales. El precio de aquella obra sería diez mil florines. Miguel Angel se quedó lívido de ira al enterarse. Aquél era el mayor y más importante encargo de pintura otorgado por Florencia desde hacía varias décadas. Se pagarían diez mil florines a Leonardo por un fresco cuya ejecución demoraría dos años. ¡A él por el “Gigante David”, se le daban cuatrocientos florines! ¡Con la misma cantidad de trabajo! ¡Y el precio mayor lo cobraría un hombre que hubiera ayudado a César Borgia a conquistar Florencia!(…)(…)De pronto oyó la voz de Leonardo que decía a su espalda: -Me negué a intervenir en el concurso por el bloque Duccio, porque la escultura es un arte mecánico. -Supongo que no consideraréis mecánico a Donatello- interrumpió con voz más grave. -En cierto sentido, sí- replicó Leonardo- La escultura es mucho menos intelectual que la pintura y carece de muchos de sus aspectos naturales. He pasado años trabajando el mármol y el bronce, y puedo deciros, por experiencia, que la pintura es muchísimo más difícil y alcanza mayor perfección.(…)Miguel Angel quedó rígido. Miró por sobre su hombro. Leonardo estaba de espalda a él. Sintió nuevamente que una enorme ira le crispaba los puños. Sentía un profundo deseo de tomar al Leonardo de un hombro, obligarlo a que se volviese, y aplicarle un golpe feroz en aquel hermoso rostro, con el puño de escultor que él tanto despreciaba(…) ¡Algún día obligaría a Leonardo a tragar aquellas palabras!

Miguel Angel había conseguido que su “David” fuese colocado frente al Palazzio della Signoria junto a la “Judit” de Donatello. Contessina se deslizó sin que nadie la viera para llegar hasta su lado.

(…)Lo único que sabía con seguridad era que éste iba a ser el David que él había redescubierto, que utilizaría la oportunidad para crear toda la poesía, la belleza, misterio y drama inherente al cuerpo humano, el arquetipo y esencia de las formas correlacionadas. Los griegos habían esculpido cuerpos de tan perfectas proporciones en su mármol blanco, y de tanta fuerza, que jamás podrían ser superados; pero aquellas figuras no tenían mente, ni espíritu. Su “David” sería la encarnación de todo aquello por lo que había luchado Lorenzo de Medici, de aquello que la Academia Platón consideraba como legítima herencia del hombre: no una pequeña criatura pecadora, que vivía únicamente para lograr la salvación en la otra vida, sino una gloriosa creación, llena de belleza, fuerza, sabiduría, fe en sus semejantes, con un cerebro, una voluntad y un poder interior para dar forma a un mundo lleno del fruto del intelecto creador del hombre. Su “David” sería Apolo, pero considerablemente superado; Hércules, pero en una medida considerablemente mayor; Adán, pero muchísimo más perfecto: el hombre más plenamente realizado que el mundo había visto hasta entonces.(…)(…)Contessina había ido durante la noche, deslizándose sin que la viesen los guardianes. Se había arriesgado para ver a su “David” (…)Se volvió y quedó frente a la multitud que le miraba. Se hizo un gran silencio en la plaza. Sin embargo, Miguel Angel jamás había sentido una comunicación tan completa. Era como si leyesen sus pensamientos mutuos, como si fuesen un solo cuerpo y una sola alma: cada uno de aquellos florentinos que ahora estaban a sus pies, sobre el piso de la plaza eran parte de sí mismo, y él era parte de todos ellos.

Con el murmullo de las guerras de fondo, la agitada vida de Miguel Angel iba y venía arrastrando sus preocupaciones por los caminos polvorientos que dejaban las distintas intrigas político-religiosas que Irving Stone divide en once libros hasta llegar la cúpula. Julio II que consiguió de él no solo su retorno a Roma sino su dedicación para la Capilla Sixtina. A pesar de verse interrumpido su trabajo y de perder a su amor Clarissa por la fuerte presión de las entregas, Miguel Angel desafiaba como el mismo bloque de piedra del que gozaba cuando alguien le hacía un encargo. Incluso en la rencillas artísticas con Bramante, en la construcción de San Pedro, él era capaz de involucrarse con una lealtad que buscaba la misma perfección en todos los detalles que se exigía así mismo. Incluso con las tropas en las puertas y ante algunos asedios, se encerraba a pintar su bóveda para defenderla de que no se la llenaran de cal.

(…)Se fue al pórtico de su casa, corrió la lona que cubría los bloques de mármol y se quedó mirándolos. ¡Había esperado siete años para esculpirlos! Se dirigió a su mesa de trabajo, tomo su pluma y papel y escribió:

“que la tosca piedra, en su superflua cáscara
no incluya; romper el encanto del mármol
es cuanto puede hacer la mano que sirve al cerebro”.

(…)El papa Julio II sobrevivió a la terminación del techo de la Capilla Sixtina sólo unos meses. Giovanni de Medicci era el nuevo papa, primer florentino que alcanzaba tan encumbrada distinción eclesiástica(…)(…)Poco antes de su muerte, Julio II le había pagado dos mil ducados para saldar la cuenta de la Capilla Sixtina y comenzar a esculpir los mármoles de la tumba. Desterrados de Florencia el gonfaloniere Sodeniti y los miembros de la Signaría, se había esfumado el encargo que tenía de esculpir el “Hercules” para el frente del palacio de la Signoria. Cuando aquella propiedad, compuesta por un edificio principal construido de ladrillo refractario amarillo, con una galería techada a un costado y un grupo de galones de madera al fondo, salió a la venta  a precio razonable, Miguel Angel lo había adquirido y llevó a él sus mármoles.(…)(…)Esculpía catorce horas diarias, pero sólo necesitaba separarse unos pasos de aquellos mármoles, dar la espalda a sus sólidas imágenes, ir a la puerta y contemplar tranquilamente el mundo, para sentirse completamente frente otra vez. Mientras esculpía el “Moisés” se sentía un hombre de enjundia, porque su propia fuerza cuatrimensional se fusionaba con la piedra tridimensional.(…)El escultor no tenía una mente filosófica, creaba formas vacías.(…)Buscaba al Moisés universal, que conocía el modo de obrar de Dios y de los hombres: al Moisés que había sido llamado.(…) Lo que había impulsado a Moisés fue la resolución de que su pueblo no podía destruirse.(…)

La muerte de Contessina fue un duro golpe para él por la intensa conexión compartida a lo largo de toda su vida. Miguel Angel comenzó una nueva búsqueda de mármoles en Carrara para continuar con el encargo de los herederos de Julio II que lo volvieron a dejar casi en la ruina por no hacerse cargo de los pagos en sus gastos. El ejército de Emperador del Santo Imperio Romano puso en serio peligro la “piedad” y muchas de sus otras obras de arte pero nadie se atrevió a destruir al Cristo que yacía en sus piernas. Cuando el papa Clemente X recupera una cierta normalidad tras firmar un pacto intenta liberar a Miguel Angel del encargo y nombrarle ingeniero de defensa para la construcción de unos nuevos muros de defensa en San Miniato.  Comenzaba a estar cansado y tenía cincuenta y cuatro años cuando le buscaron su primer ayudante, Urbino (Francesco Amadore) que trataba a su mentor como el respeto y la reverencia de un padre. Llegaría pues otro de los encargos cumbres de su trayectoria. Pintar en el altar mayor de la Capilla Sixtina “El Juicio Final” pero el duque de Urbino (descendiente de la familia del Papa Julio II) se presentaría con los contratos que le habían liberado de esculpir en 1532 el resto de las esculturas para San Pedro in Vincoli arrojándolos al suelo y exigiéndole la conclusión de las veinticinco estatuas que aseguraban haberle pagado. Pero los hados estuvieron esa vez de su parte pues el cardenal Farnese fue ungido Papa con el nombre de Pablo III educado también por Lorenzo de Medici.

(…)El cardenal de Mantua era el experto en arte del Vaticano. Declaró con orgullo, entusiasmo y asombro: -Este “Moisés” basta, por sí solo para hacer honor al papa Julio II. Ningún hombre podría desear un momento más glorioso(…)(…)”¿De dónde voy a sacar las fuerzas suficientes para pintar una pared mayor que los paneles de la Capilla Sixtina, pintados por Ghirlandaio, Botticelli y Persigno juntos?”(…)Miguel Angel pudo contar más de trescientos personajes que había integrado de sus dibujos originales, todos ellos en movimiento, ninguno inmóvil: una tumultuosa horda de seres humanos que rodeaba a Cristo en círculos íntimos o remotos. En la parte baja, a la izquierda, estaba la caverna del infierno, con su negra boca abierta, con el cementerio de las eras. El río Aqueronte estaba a la derecha. Miguel Angel se estableció un programa de pintura: una figura de tamaño natural en la pared por día, y dos días para las que tenían un tamaño mayor que el natural. La Virgen emergió como una armoniosa mezcla de su propia madre, la “Piedad” y las vírgenes de Medicci, su propia “Eva” cuando tomaba la manzana de la serpiente, y Vittoria Colonna. Como Eva, era joven, robusta; como las otras, tenía un rostro y un cuerpo divinos.(…)

Miguel Angel ya era considerado el más grande entre los grandes por toda Italia, si bien contaba con una cierta tranquilidad gracias al asueto vitalicio ordenado por el nuevo papa, su preocupación por Florencia como capital cultural consiguió arrancarle las fuerzas una vez más para defender el arte. Carlos V que había respetado el poder de la iglesia, era recibido también por su corte. Vittoria de Colonna cuyo amor y admiración por Miguel Angel era sabido por ambos, le tendió la mano decisiva para frenar una nueva entrada triunfal al invitarlo, y en su arrojo defensor suplicó al propio Emperador su petición logrando así salvarla. Cuando el “Juicio Final” fue por fin abierto al público Irving Stone lo describe también como la auténtica aceptación de su genialidad por parte del papa Pablo III que había quedado asombrado, recibiendo no obstante las feroces críticas por los desnudos. Pero su obra era tan admirada y dibujada por los estudiantes que rindió hasta la inquisición durante el periodo del cardenal Caraffa que había comenzado a corregir obras literarias clásicas e impedir que las imprimieran al tiempo que admiraba y distribuía los sonetos que llegaron de mano en mano hasta la Academia de Platón. El amor imposible por Vittoria consiguió sin embargo darle la fortaleza para seguir trabajando en las obras de San Pedro junto a Sangallo y la reforma del palacio Farnesio. A la muerte de Sangallo, Miguel Angel es asignado como arquitecto oficial de la de toda obra arquitectónica de la basílica San Pedro.

(…)-Santo Padre-dijo-. Podría verme obligado a derribar todo cuanto ha construido Antonio da Sangallo, despedir a los contratistas empleados por él…Toda Roma estaría contra mí como una sola persona.(…)(…) A los ojos del mundo, era, realmente “El Maestro”. El papa Pablo III le asignó una tarea más: el diseño y la construcción de las obras de defensa que darían mayor seguridad al Vaticano, y la dirección y erección del Obelisco de Caligula en la Plaza San Pietro.(…)Doquiera había un encargo artístico que otorgar.(…)(…)Miguel Angel se acercaba ya a los ochenta y cinco años. Con un máximo de dinero y hombres, quizás podría llegar hasta la cúpula en dos o tres años. No le era posible calcular cuánto tiempo necesitaría para construir la cúpula, con sus ventanas, columnas y friso decorativo, pero creía que sería posible hacerlo en unos diez o doce años. Eso significaría que su edad sería poco más o menos cien años. Nadie vivía tanto, pero a pesar de sus enfermedades: cálculos a los riñones, jaquecas, cólicos, ocasionales dolores en la espalda y las ingles, y debilidad general, en realidad no se sentía dimininudio en cuanto a su poder creador.(…)

Pese a que todos los acontecimientos externos le llenaron sus días, horas y sueños de ansiedad, nunca se rendía dando gracias siempre por la fuerza que encontraba para luchar, para emprender cada encargo, con el sostén interior de la piedra y el amor por el arte como única gloria capaz de sobrevivir a la vida. Hasta que llegó el día en que no pudo subirse más a un andamio ni respirar o cincelar el polvo de uno de sus mármoles.

Cuando el eufemismo se convierte en cita

El eufemismo entendido en el contexto de las bellas letras, es la esencia de la cortesía, lo que logra que en la literatura, establezca el equilibrio perfecto del lenguaje rico y necesario que sustituya lo burdo que hay en lo explícito. Cuando escribes, has de convertirte en un alquimista entre lo que quieres decir, tus sentimientos a la hora de describirlo y la intuición del proceso para entretener. Es un gran baile de seducción en el que das la mano a todas las partes de tu ser, al escribir, encuentras aquello que hay en tu naturaleza que no te hace bajar la cabeza y de esa forma, así, la expresas.

A lo largo de la historia los escritores, han bordado su experiencia hasta conseguir el aforismo. Y tal fue su éxito, que en algunos casos, sus palabras quedaron en los subconscientes anhelos del pensamiento hasta convertirse en proverbiales gotas de sabiduría práctica.

M.A.R Editor ha logrado reunir una recopilación que os invito a leer en su web, citas literarias y os dejo mi paradoja literaria publicada en su web: “La literatura tiene la culpa de desear ir siempre más allá de la realidad en lugar de construir la realidad como la deseamos”

Si te gustó o te pareció útil, no dejes de compartirlo. Gracias por tu atención.

El gran viaje

Miguel VillaNadie se creería hoy que un frasco de especie de clavo de olor o similar hubiera podido desencadenar hasta una guerra. Esos frascos que con tanta alegría y abundancia utilizamos hoy resultaban ser el oro negro en 1519. Una metáfora similar ocurre con el oro negro de nuestro siglo, el fatídico petróleo. Podría decirse que la ambición de un rey llamado Carlos I le llevó a financiar una expedición hacia el nuevo mundo siendo Fernando de Magallanes el que pondría la Trinidad rumbo a las Islas Molucas y tras ellos; la Santigado, la Concepción, la Victoria y la San Antonio. A bordo, en una de ellas el intrépido Juan Sebastián Elcano.

(…)Europa había descubierto América hacía menos de treinta años. La corona española y la portuguesa rivalizaban en obtener el mayor poder posible. Una de las calles de ese poder era el mar(…) (…)En ese momento, la posesión marina más preciada era la Ruta de Especias. El comercio del clavo, la nuez moscada o el jengibre daba tal cantidad de beneficios, que se arriesgaba todo. Para obtenerlo o para conservarlo.(…) (…)El viento impulsaba el buque. Sonrió satisfecho, miró las aguas y luego al cielo y musitó una oración de gracias. Hoy tendrían buen viento y mar en calma(…)

Desde el primer capítulo te introduce directamente en la época con su escenario. Con la dificultad de encontrar marineros expertos, cosmógrafos, capitanes, hombres valientes en los que confiar esas expediciones hacia lo desconocido, con la gallardía de encontrar el oro que resolvería su porvenir. Te vas involucrando en la misma; en querer conocer los detalles de tan audaz viaje, hasta el punto, que casi no te deja respirar entre uno y otro capítulo. Quedas inmerso hasta el final en su oleaje y su ley del mar. Entre las órdenes, los motines y el escorbuto. Entre los jefes de tribus que también tenían sus leyes y su defensa a pesar de lo ignorantes que les consideraban los europeos. Y los datos investigados pasan a formar parte de un conjunto que vives con libertad y al mismo tiempo con el recuerdo (diría que imperecedero) sobre la suerte del que llegó primero, quién se quedó por el camino y quién tuvo la confianza para avanzar.

La época bullía de expediciones, exploraciones, grandes fracasos, grandes éxitos que ampliaban el conocimiento que los europeos tenían del mundo.(…)(…)Siglos de tradición provenientes de la Edad Media, decían que más allá de lo conocido sólo habitaban monstruos, nieblas que cerraban sobre las embarcaciones, tormentas horribles que tragaban tripulaciones enteras(…) (…)El comienzo se había iniciado hacía poco menos de un siglo. En Portugal. De forma secreta, la corona de Enrique El Navegante había estado patrocinando y pertrechando barcos. El objetivo: pasar primero el cabo Bojador, al sur de las Canarias, y posteriormente bordear África(…)(…)Bartolomé Díaz logró llegar al punto más al sur del continente, el cabo de las Tormentas, y cruzarlo(…)(…)Diez años más tarde en 1498, Vasco da Gama volvía a cruzar el cabo hasta llegar a la India por primera vez.(…) (…)Y así fue como aconteció. No sólo les negaron la expedición, sino cualquier posibilidad de medrar en ambientes cortesanos(…) (…)Al otro lado de la frontera, España acababa de embarcarse en la carrera de descubrimientos. Y no tenía el monopolio de la ruta de las especies. Ruy Faleiro sabía que el actual rey de Castilla, el emperador Carlos I, haría lo que fuese por obtenerlo(…)

Es una novela cuya aventura te deja con la sensación del recuerdo lejano de unos estudios escolares abruptos con libros áridos en los que formulabas el deseo de un ojalá que la historia me la hubieran presentado de aquella manera para haberla aprendido no solo a memorizar sino a disfrutar con el testimonio y el complicado entresijo de la humana prosperidad.

(…)El viaje había sido tranquilo y rutinario. Algo inusual, por lo que el capitán Serrano se alegraba. Incluso la entrada en el Guadalquivir y arribada a Sevilla, a pesar del peso que acercaba la quilla del buque a los peligrosos bajíos arenosos del río en determinadas zonas. Los operarios recogían la primera caja de botellas, que salían a la luz tras su embarque y estiba. Colgada de cuerdas era bajada con cuidado. El capitán detuvo su mirada en el cargamento un momento, antes de girarla hacia otro lado del muelle, hacia una mujer.(…) (…)Tres hombres, pues, cruzaban la ciudad hacia el Alcázar Real, sede de la Casa de Contratación. Dos de ellos iban ligeramente detrás del primero, vigilando alrededor. Tensos, preparados. Juan Sebastián Encano, que abría la marcha tranquilo.(…) (…)El maestre se encargaba de mantener la disciplina de la tripulación. Es por ello que Elcano se aproximó, con mucha curiosidad y perplejidad. Como hombre de pocas palabras que era, se limitó a inquirir con la mirada y la cabeza, dejando que su compañero se explayase.(…)(…)-¿Y cuáles son las consecuencias? Tendré que continuar con cuarenta amotinados en mis barcos. -¿Cómo? (…)Vaciaremos los cinco buques para limpiarlos y repararlos en su totalidad, como en un astillero. Cada onza de víveres tendrá que ser retirada y almacenada en tierra, para después estibarse de nuevo. Cada metro de madera será pulido y en la obra muerta, arrancadas las conchas y algas que se han adherido durante la travesía. -¿Y quiénes se encargarán de realizar las tareas más pesadas, las más ingratas, con media ración justo para mantenerse con vida? -Pigaffeta palideció.(…) (…)Juan de Cartagena es el instigador del motín, además de haberse levantado contra vuestra merced otra vez.(…)(…)Ese bastardo ha sido nombrado veedor real por nuestro emperador. No me atrevo a ejecutarlo aún siendo doble amotinado. El hecho de ser hijo ilegítimo de nuestro querido obispo Fonseca no sería impedimento para que su cabeza rodase por la cubierta de la Trinidad. No, es intocable. No puedo ejecutarlo(…)

(…)Al estar todos los supervivientes de nuevo en servicio, Magallanes decidió que irían a esa isla de inmediato para investigar acerca de la ruta más deseada. Sin embargo, para despedir adecuadamente a los asiáticos, ordenó una salva con los arcabuces. El ruido atronador sobresaltó a los isleños, que gritaron aterrados, empezando al instante a correr hacia la borda.(…) (…)El rumbo que llevamos no nos complace, Carvalho. El asalto pirático al buque mercante ha sido lo que nos decidió. Nosotros somos marinos mercantes, con una misión clara. Hemos votado y se ha decidido que Juan Sebastián Elcano y yo mismo comandaremos la expedición. Él será el capitán de la Victoria y el tesorero, dadas las increíbles dotes marineras y su honradez absoluta. Yo comandaré la Trinidad(…)(…)LaVictoria pasó por el sur de Madagascar a una distancia suficiente para evitar los barcos que navegasen por la zona. La inquietud de algunos marineros se hizo notar al no detenerse en la colonia portuguesa. Las bombas de achique tenían que utilizarse ahora cinco horas al día.(…) (…)Tres años antes, estaba en el muelle viendo partir a cinco naos. Ahora, cuando subió a bordo y vio los restos del barco y la tripulación que lo gobernaba se le cayó el alma al suelo. Estaba muy dañado, y sólo un milagro había permitido que los veinte hombres que distinguió pudiesen haberlo gobernado y traído a patria.(…)

El gran viaje a las islas Molucas está descrita con el esmero detallado de la historia y el ritmo trepidante de una aventura. ¡Y encima es gratuita! No me lo podía creer…

Musicofilia de Oliver Sacks

Oliver Sacks

Quizá solo fuera entre tenerte y cantarte que aquello que iba a salvarme fuera a corear a ritmo que nublara todo acto razonable, pues postrado y sin autonomía aún podría entonar hasta llegar a un lugar llamado maravilla. Un lugar que reconocieras tuyo por entrar conmigo cada día antes de mi postración. Entonces alzaría tu petición tarareándola entre notas que me devolvieran cordura y una cabal conexión.

Pero si en ella, caigo en el letargo estático de un éxtasis figurado que no tiene pensamiento, ni olor, ni movimiento. Si en la misma posición quedo como muñeco de trapo sin posibilidad de alzar una débil voz, acércate a mi oído y canta para mí un estribillo.

Oliver Sacks nos dice: (…)La extraordinaria tenacidad de la memoria musical que gran parte de lo que se oye durante los primeros años puede que quede en el cerebro durante el resto de nuestra vida. Nuestros sistemas auditivos, nuestros sistemas nerviosos están exquisitamente afinados para la música(…)(…)Chaikovski era consciente de que su enorme fertilidad melódica quedaba muy por encima de su comprensión de la estructura musical, pero tampoco deseaba ser un gran compositor arquitectónico como Beethoven; se sentía totalmente feliz siendo un gran compositor de melodías(…)(…)Y hasta qué punto obedece a resonancias especiales, sincronizaciones, oscilaciones, excitaciones mutuas, o retroalimentaciones en el circuito nervioso inmensamente complejo y de muchos niveles que subyace a la percepción musical y la reproduce, es algo que todavía no sabemos.(…)(…)puede verse afectada por ciertas lesiones cerebrales; hay muchas formas de amusia. Por otro lado, la imaginería musical puede volverse excesiva e incontrolable(…)

¿Qué hay en el cerebro de un compositor? ¿Qué molestia o afinidad para querer tocar solo un instrumento y no otro? ¿Qué ejercicios realiza su mente creativa que se desdibuja entre redondas, corcheas o negras? ¿Qué silencios o crescendos, agonía o éxtasis orquestados por una mano invisible que lleva el compás del movimiento de sus pentagramas? La música embriaga el cerebro y su estribillo campa como gusano que por su territorio pasea, conquistando área por área.

(…)No “oigo” la música sino que “veo” mis manos en las teclas delante de mí y las “siento” mientras tocan la pieza, una interpretación virtual que una vez comenzada, parece desarrollarse o proseguir por su cuenta.(…)(…)Aún cuando sea involuntario o inconsciente, repasar algunos pasajes mentalmente es una herramienta crucial para todos los intérpretes, y tocar de manera imaginaria puede ser tan eficaz como tocar realmente(…)(…)Esto no es una casualidad, pues dicha música, en términos industriales, está pensada para “enganchar” al que la escucha, para ser “pegadiza”, para abrirse camino, como corticos, hacia el oído o la mente; de ahí el término “gusanos auditivos”, aunque más bien deberíamos llamarlas “gusanos cerebrales”

Y es que la música nos une en un lenguaje emocional en el que a coro cantamos aquello que no podemos expresar ni aún con las mejores intenciones pues la música llega al corazón como la poesía, y en su ritmo y en su lírica hallas el rincón donde guarecerte. El hogar comunicativo común a todos los seres sintientes como las matemáticas que aclaran las espirales del infinito desconocido y ausente. Pero ¿Cuánto puede llegar a sufrir un cerebro musical?

(…)Para aquellos que padecen ciertas enfermedades neurológicas, los gusanos cerebrales o los fenómenos afines -la repetición compulsiva, automática o ecoica de tonos o palabras- pueden adquirir fuerza adicional(…)(…)La mitad de nosotros vamos conectados al iPod, inmersos en conciertos de nuestra propia elección que durarán todo el día, prácticamente ajenos a cuanto nos rodea, y para aquellos que no están conectados surge una música interminable, inevitable(…)(…)Este bombardeo musical causa cierta tensión en nuestros sistemas auditivos, exquisitamente sensibles, que no pueden sobrecargarse sin que haya consecuencias funestas(…)(…)Su música siguió sonando extremadamente alta e instrusiva y sólo se detenía cuando ella estaba intelectualmente inmersa en otra cosas(…)(…)Casi todos mis pacientes o corresponsales ponen énfasis en que la música que “oyen” parece tener al principio un origen externo -una radio, televisión cercanas, un vecino que pone un disco(…)- solo cuando los pacientes pueden encontrar la fuente externa se ven obligados a inferir que la música la genera el cerebro.

Pero es tan inusual y acogedor el lugar sobre el que se asienta para abrazar nuestras ganas de soñar que toda esa música influirá aún sin ser compositor o demostrar dotes especiales para su ritmo. Y lo que es más sorprendente y por eso esbocé una imagen al principio, puede reconectarnos con nuestros seres que se han marchado debido ya sea a un parkinson o tipos de demencia.

(…)A principios de los noventa, Frances Rauscher y sus colegas de la Universidad de California en Irvine diseñaron una serie de estudios para ver si escuchar música podía modificar las capacidades cognitivas no musicales. Publicaron varios concienzudos artículos en los que afirmaban que escuchar a Mozart (en comparación con escuchar música de “relajación” o el silencio) aumentaba de manera temporal la lógica espacial abstracta(…)(…)El poder de la música en el parkinsonismo, sin embargo, no depende de si es conocida o de si gusta o no, aunque en general la música funciona mejor si es conocida y apreciada(…)(…)Resulta útil a los individuos que tienen problemas de equilibrio(…) A quienes padecen Huntington, y que tarde o temprano desarrollan problemas intelectuales o conductuales además de corea, también podría beneficiarles el baile y, de hecho, cualquier actividad o deporte con un ritmo o “melodía cinética” regular.(…)

Entre la inspiración y la molestia hay todo un mundo de colores entre los que evocar pensamientos ayudados por un acorde. Una némesis que vuelve automáticas muchas de nuestras acciones y que pueden llegar a servir de recurso o intentar ensordecer para poder salir de su habitación orquestada, precisa y con tonos descontrolados. Son las dos caras de la ensoñación y el trabajo artístico que lleva la memoria tejiendo para sí una red salvadora sobre la que caer. Y a sabiendas o no, nos entregamos.

Extraña noche en Linares de Miguel Ángel de Rus

linarespostMe permito la libertad lectora sobre aquello que me empujó a escribir esta reseña de Extraña noche en Linares.

Jose Manuel Fernández Argüelles ya nos involucra desde el prólogo al definirnos este libro como relatos de colores lanzados al aire. O un ramillete de flores. En cualquier caso, nunca un edificio firme o traje de tela uniforme (…)y la bolitas serían poco contundentes, pues golpes duros son los cuentos agrupados en esta obra de tan agresivo autor(…).

Tengo que comenzar casi por el final para dar mi impresión porque sus relatos me dieron esa sensación de escritura en espiral.

En su Cristina, de Václavské Námêstí a quien sabe si mi vida, descifré una clave importante en lo que su personaje nos recuerda ninguno estamos especialmente concienciado (…)¿Cómo culparnos? Habíamos nacido con la seguridad de abrir un grifo y que saliera agua caliente, de tener colegio, universidad, médicos, el balneario europeo, el casino, el planeta(…)

Porque en Los Dados nos confirma que el alma humana es falible y dispone del libre albedrío por deseo divino. Y es que, En la calle Están ELLOS e intento no escucharles pero oigo sus opiniones, sus argumentos, lo que piensan de la vida; veo sus rostros abotargados por el alcohol, el aburrimiento o la estupidez(…) (…)Busco a mi pesar un destello de inteligencia, de alma humana(…)

Porque sus personajes viven como si fueras a morir mañana y construyen como si fueran a vivir todos los días. Y queridos lectores, yo que intento ser escritora, deben saber que lo más difícil a la hora de construir un personaje es aquel del que todos huimos porque no queremos saber cómo piensa, porque no queremos involucrarnos en las circunstancias que le convirtieron en un hombre deshumanizado, cruel, o asesino en serie. Y es que en “Corazón delator en directo” nos recuerda que (…)la sociedad muchas veces llama enfermedad a la hipersensibilidad que habían provocado en mí los demás con su estupidez y su maldad(…) Por ello, a sus asesinos cuando la muerte te muestra tu sombra ya no puedes olvidarla, nunca. Y todo ello para que lleguen los medios y anuncien a voz en grito, han podido contemplar en directo, la horrible, cruel, tenebrosa muerte de este hombre inocente de este bondadoso vecino, a manos de esa fiera sanguinaria. Y luego un simple ¡Corten! y cada cual a lo suyo como si nada.

¿Se dan cuenta de lo que sus personajes nos transmiten? ¡Despierta! y haz algo antes de que realmente no puedas. Es fantástico vislumbrar a los Quijotes que brotan en sus relatos e intentan doblegar a tantos sapos. Pero nos concede algo de comprensión en “El café ya estaba frío” (…)Me creía inmunizado contra ese mal que llaman amor, muy seguro de sí mismo, y el destino me esperaba con su sonrisa sarcástica para recordarme que no mandamos en nuestra vida(….) y nos continúa encendiendo en “Es decir poco e Irma, calle Casanova” porque la vida cotidiana se queda corta para los anhelos de eso que denominamos alma y nuestras ilusiones no siempre coinciden con nuestras posibilidades(…) Entonces el personaje sufre “A mi regreso de Paris” y se empeña “No debisteis poner vuestras sucias manos en mis libros” para que nada siga igual. Porque La verdadera realidad es capaz de enseñarla hasta una inocente niña.

Y aunque todos crean saberlo, él atesora una librería en “Yo fui quien imaginó aquella escena de 451 Fahrenheit” (…)porque hemos convertido a los ciudadanos en siervos satisfechos; se les da los centros comerciales para que vomiten su ocio, restaurantes de comida basura, miles de películas iguales para adolescentes idiotas, cientos de canales de televisión, y ya no hay nada que quemar. Si ahora naciera Sartre o Camus ya no preocuparían al Estado, nadie les leería, nadie les escucharía(…) Porque muchos piensan en “Me está esperando la eternidad” o “El final de la liga”. Pero hay muertes que rescatar como La otra muerte de Tamara Lempicka que encontraron mejores formas para salir adelante aunque quisieran sacrificarlas por saberse superiores en su arte. Y en Extraña noche en Linares te preguntarás ¿Quiénes sois, pues? Simplemente deberías leerlo y te encontrarás cerca de un alma grande capaz de lograr lo

imposible, con sus palabras.
Extraña noche en Linares

El cerebro femenino y el cerebro masculino de Louann Brinzendine

louannbrinzendinepost

Leer ambos libros “El cerebro femenino” y “El cerebro masculino” de Louann Brinzendine es viajar, no al centro de la tierra sino al centro de nuestro universo particular. Nuestra forma peculiar y comun de ver, entender y absorber las señales no verbales que nos acercan o confunden hasta provocar las mayores reacciones impulsivas o las mejor calculadas. Es viajar  por el circuito neuronal más auténtico que una neuropsiquiatra puede ofrecer desde los detallados matices tanto independientes de nuestra biología  como nuestra fusión en los circuitos del deseo. Un viaje que hace sus paradas en el área tegmental ventral (ATV) que son las que que se encargan de nuestro bienestar, motivación y recompensa, el núcleo de accumbens (NAC) que es el área de anticipación del placer y la recompensa, haciendo su parada final en el núcleo caudado (NC) que correspondería al área de la memorización y aspectos de identidad que se cincelan en la memoria.

(…)Un beso es más que un beso, es una prueba de sabor. La saliva contiene moléculas de todas la glándulas y órganos del cuerpo, así que el beso con lengua indica el aroma característico de otra persona(…)(…)Si el beso es demasiado amargo habría indicado genes demasiado similares a los suyos y se habría roto el pacto sexual(…)(…)Si el beso fue dulce lleva a otro y otro más(…)(…)Existe una testosterona bioactiva en la saliva del hombre que puede activar el centro de excitación sexual del cerebro femenino(…)

Y es que nos damos de cabeza entre lo esperado y lo imaginado porque somos como aviones en los que se ha puesto en marcha un piloto automático que ignoramos, pues antes, se han dado la mano y vuelan en un sueño que les lleva a aterrizar entre luces tan brillantes como desconocidas en la perspectiva de una ciudad.

(…)Una interacción entre la dopamina y la vasopresina lo que provoca la vinculación de la pareja en el hipotálamo y el núcleo de accumbens (NAC) del cerebro masculino(…)También influye en la monogamia cómo sea de largo el gen de la vasopresina(…)(…)El genotipo de vasopresina de los hombre también afecta a la calidad matrimonial tal como la perciben sus mujeres(…)(…)El soltero empedernido es el que se muestra más encantador de lo que es y generalmente, exageran sobre su situación económica y sus contactos sociales(…)(…)Ellos muestran menos tensión eléctrica al mentir(…)

Así pues en el cerebro masculino de un enamorado

(…)El sexo no siembre lleva al amor pero es una parte necesaria para llegar ahí: incrementa el deseo de compartir información personal e impulsa los pensamientos relacionados con la intimidad(…)(…)El deseo sólo disminuye en las mujeres y biológicamente debe mantenerse alto en los hombres porque es algo seleccionado en la historia evolutiva como precaución de riesgo de competencia de esperma(…)

No cabe duda de que el cerebro es el cóctel de más alto voltaje de comunicación entre las hormonas que nos aporta el combustible para volver a acertar…Y dentro de estas situaciones publiqué un ejemplo de los inicios del enamoramiento y el deseo en Melisa.

Melisa comenzaba a preocuparse. Esa parte que se ocupa de las angustias y el juicio crítico la mantenían en tal estado de alteración que sus ideas obsesivas de reencuentro la hacían desvariar en un estado de atención altamente motivado por las idas y venidas de la autosugestión. No era la confianza que suscita el emparejamiento, sino la búsqueda intensa y en ocasiones penosa de su amado.(…)

(…)Melisa le hablaba desde sus sueños bien despiertos, invitándole a sus versos de arte mayor. Dirigía su mirada hacia la humedad embriagadora de la euforia en expansión(…)

(…)Una alerta del ordenador le devolvía de su espera. Ambas manos que apartaban sus cabellos y una mirada entre malévola y pillastre retenían a su objeto de admiración desde que despertaba; esperando a que tomara su ducha, echara sus cremas o perfumara su encanto. Sonreía como el hombre feliz que en ocasiones se sentía cuando al descubrirla abriendo la luz de su rectángulo, un brillo y una dicha en aquellos ojos que jamás había esperado; le estaba buscando, sólo a él, como el sentido principal de su día, de su trabajo(…)

(…)Creía ver su cuerpo moviéndose por una habitación semivacía; su respiración entrecortada y unos labios que se entreabrían a lo que parecía un solitario contacto. No podía ser ¿Cómo podía ella encontrarse en su cerebro? ¿Por qué podía sentir su dolor, su deseo abriéndose con la facultad de una película?(…)

(…)Y es que además, la observaba; cómo entrecerraba sus ojos, cómo mordía su labio inferior, cómo acariciaba en él sus encantos. La embriaguez natural se apoderaba como una drogadicción. Estaba entusiasmado, seguro, los ruidos quedaron inhibidos para poder recibir cualquier estímulo acústico que ella le enviara(…)

(…)¡Soy un idiota! a solas se reprochaba, se me escapa, lo veo y no hago nada para vencerlo. Y cuando envalentonado se decidía…imaginaba su cara de enfado; peleas que aún no habían sucedido…

Este y otros aspectos se recogen en ambos libros cuyo estudio proporciona ese autoconocimiento que es nuestro cerebro. Son  ambos cerebros los que en ocasiones desconocemos cómo cuándo y por qué viajan a la velocidad de un rayo cuando se trata de encontrarse con su amado o que encuentran su estabilidad ya sea en pareja o en solitario. Y la biología se impone haciendo variar nuestros momentos de vigilia pensando, pensando en nuestro amado…

Julius 22 minutos

img_7554

Hasta a los escritores nos gusta comer bien. Solo que se nos va el santo al cielo mientras trabajamos y cuando nos damos cuenta, apenas tenemos tiempo para meternos en la cocina.  Este libro que comparto es para mí el comodín de la buena mesa y la facilidad para cocinar sin pensar.

Su mensaje es visual y claro. Las recetas son deliciosas y su explicación es tan breve como eficaz. Y no, no se encuentran por separado en Youtube. Por muchos vídeos que se publiquen de comidas, este libro aún es capaz de echarle el pulso al gigante vídeo. Aunque tenga su espacio dentro del Canal Cocina.

Lo abres (preferiblemente con hambre) y los 22 minutos son reales incluso siendo un manta con las cacerolas.

Cuando lo adquirí Julius no era tan conocido pese a que protagonizaba un programa de televisión (tampoco estoy tan puesta como para saber si continúa). Me consta que hoy goza de una fama merecida y la verdad es que le estoy muy agradecida pues las recetas las he repetido varias veces.

Además te organiza un menú para varias semanas. Pero no un menú de esos imposibles que te saltas porque no lo harás. Un menú bien combinado que me encantaría incluyeran más a menudo en los demás libros de recetas.

Me he aficionado a no perder tiempo en la cocina pues me gustan los  resultados inmediatos.

Traigan los caballos vacíos de David Niven

David Niven

David Niven

Si tuviera un hijo que deseara fervientemente ser actor le recomendaría la lectura de este libro.  Sí, a pesar de que tiene más de cincuenta años. Y la verdad es que me hizo desternillarme en muchos momentos. Su comienzo es realmente atractivo.

(…)Ser actor estriba esencialmente en ser un egomaníaco, puesto que si el actor no es así, muy mal le irán las cosas. Ahora bien, el supremo acto de egomanía consiste en sentarse a escribir ciento treinta mil palabras acerca de uno mismo.(…)

Y de eso los escritores sabemos y huimos a partes iguales. En aquella época…

(…)”Hollywood” era un pueblo y los estudios eran “familias”(…)(…)Formábamos una comunidad internacional en la que había la máxima camaradería posible y el mínimo rencor(…)

Como aficionada al cine que me considero, este libro abría un mundo mágico detrás de las bambalinas que me introdujo de lleno en una realidad que me era completamente ajena. Pues un actor en aquella época dependía de un crítico de prestigio, un crítico al que si no le caías en gracia te sepultaba en ¡un solo artículo!

(…)Hedda Hopper y Louella Parsons, sin duda alguna las más irreductibles periodistas del chismorreo del mundo entero, no tenían la menor dificultad en encontrar plaza en dicho avión, y, para mayor refinamiento de la tortura, se les solía asignar butacas contiguas.(…)(…)Tuvieron un poder desproporcionado, con respecto a lo que eran, y una cantidad de lectoras totalmente desproporcionada con respecto a su calidad literaria. Tenías manías de grandeza y piel del grosor de un brontosaurio(…)

Y en aquella familia dependías de que te invitaran ya fuera a pescar tiburones o a las mayores fiestas posibles buscando que alguien se fijara en ti más tarde en un plató. Y esto creo que sigue siendo vigente hoy…Sus amigos eran ni más ni menos que Clark Gable, Samuel Goldwyn, Liebert, Gilbert Roland, Flyin, Judy Turner, Charles Chaplin, Fred Astaire…y tantos más que nombra a lo largo del libro en los que va perfilando los grados de amistad. Y es que las películas daban dinero y los actores…¡y los pobres escritores!

(…)Si éstos no hubieran recibido buenos guiones, hubieran tenido que quedarse sentados, dedicados a meterse el dedo en las narices(…)

Hasta William Faulkner tuvo que rebelarse contra las órdenes de la Metro Goldwyn Mayer y cómo se aprovechaban…

(…)Charles MacArthur presentó un mecánico de garaje, londinense, y analfabeto a L.B. Mayer, diciéndoles que era el “mejor autor teatral inglés, desde los tiempos de Bernard Shaw” y el joven analfabeto era contratado por mil dólares semanales(…)

A Fitzgerald…

(…)Estuvo conmigo en Nueva Inglaterra, mientras rodábamos exteriores, y me di cuenta de que este hombre no tiene remedio. Estuvo borracho perdido todo el tiempo, no hizo más que perder trenes, extraviarse, insultar a la gente. No escribió ni una sola línea útil.(…)

Realmente me sorprendió que estos nombres que para nosotros hoy en día son casi “sagrados” tuvieran que sobrevivir redactando guiones para gente desconsiderada y pagándoles con apenas un camerino.

Y mientras absorbes los detalles de David Niven por conseguir un papel que lo sacara del anonimato “sufres” al leer que para ello debieron gustarle la caza de patos o disfrutar de un fin de semana en una finca en Santa Fe.

(…)Para un joven actor desconocido, como yo, el ser aceptado por uno de los gigantes de Hollywood era tan embriagador que tardé bastante tiempo en darme cuenta que, bajo la capa de alegría, optimismo, y amor a la juventud de Douglas Fairbanks, éste vivía sumido en una gran tristeza.(…)

Así que, volvamos a las fiestas..

(…)La clasificación de las fiestas de Hollywood abarca desde la fiesta solemne hasta la orgía(…)(…)En aquellos tiempos, los impuestos eran bajos, los salarios eran altos, y si entre los invitados había algunas personas que pudieran calificarse “beneficiosas para el desarrollo de la carrera profesional”, el coste de la fiesta podía deducirse del líquido imponible, siempre y cuando la presencia del invitado en cuestión pudiera demostrarse.(…)

¿Estáis sonriendo por lo bajito?
De sus innumerables amigos que pasan por el libro de David Niven fijé mi atención en un actor que a mí me encandilaba cuando niña. Cuando le observaba bailar sus pasos se elevaban casi por encima de la pantalla hasta no ver nada más. Ése era Fred Astaire al que él se refería como El As. Me gustó que contaran algo sobre cómo conciliaban con sus vidas personales.

(…)Además de su formidable talento artístico, aquel hombre generoso y amable tenía tres hijos que le adoraban y cuya adoración se había granjeado gracias a tratarles en todo momento con comprensión y a ayudarles en la solución de sus problemas de adolescencia, de los principios de carrera, y de sus matrimonios.(…)

Y las generalizaciones dañinas a menudo lanzadas por los periodistas acerca de sus vidas, que si no eran invitados, se volvían capaces de inventar los detalles sin importar las consecuencias.

(…)Los agentes y los publicitarios dominaban el mercado en el renglón de las úlceras, en tanto que los escritores y los actores a menudo terminaban siendo alcohólicos o drogadictos. Un gran número de actrices, decía el artículo, se suicidaba, intentaba suicidarse o sufría depresiones nerviosas. No me tomé en serio el artículo hasta el momento en que el autor daba la lista de las bajas(…)(…)El artículo daba un lúgubre cuadro de lo que podía ocurrirle a la mente de una mujer de unos treinta años, más o menos, al comenzar a darse cuenta, después de años de adulación y del convencimiento de que la mitad de la población masculina del mundo deseaba acostarse con ella, de que en realidad, su famosa cara y sus famosas curvas dan muestras de estar perdiendo la gravedad.(…)

Y se despide con: El undécimo mandamiento “No serás descubierto”