Empezó en Portobello road I Premio Oscar Wilde

En el mercado de Portobello Road coinciden dos personas en un anticuario, un hombre que está a punto de comprar una alfombra con extraños dibujos, y una mujer que entra repentina- mente al local ofreciendo la cantidad que sea necesaria por la misma alfombra. ¿Cuál es la razón de ese interés? El dibujo de la alfombra en realidad guarda un mensaje oculto, está descrito cuándo y cómo se cometerá un atentado en Londres. Un corazón y la media luna indican una fecha y un lugar. Quizá la única persona capaz de descifrar la clave es un hombre preso en las terribles cárceles afganas y habrá que rescatarlo como sea. Una lluvia de balas está por caer, y hay un ministro demasiado implicado en cuanto puede suceder. Un grupo de mujaidines esperan el momento de entrar en acción.

En estos enlaces encontraréis distintas noticias
Aquí podréis adquirirla a través de la editorial

Son de Ediciones Irreventes:

La otra foto, corresponde a la presentación que tuvo lugar en Madrid, acercándose a la trama

La opinión de Málaga

Diario Sur

Una entrañable entrevista con José Cavero en el programa Punto de Encuentro de Intereconomía Televisión

 

Gracias por hacerme sentir cómoda frente a mi primera entrevista en Televisión. Fue divertido, muy ameno y una increíble ayuda para darme a conocer.

Microantología del Microrrelato II

Las zonas sombrías que en ocasiones confunden a nuestro cerebro -como puede ser un problema de vista- dan lugar a los acontecimientos más inesperados, son ellos los que han dado tanto juego en la literatura y mi proceso creativo vino de escuchar el  gran trabajo del gran Oliver Sacks.
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En “Dos amigas vecinas” relato que forma parte de la Microantología del microrrelato II.  Se van a encontrar aquellas circunstancias ajenas a nuestras vidas en las que dejándonos llevar por la curiosidad de los acontecimientos que recreados en la mente como visiones reales, lleva a dos mujeres hasta un encuentro con mundos paralelos que confundirán sin saber muy bien cómo actuar.

Una vez a la semana disfruto pasando por la casa de mi amiga Rosita. Cuando me abre la puerta, no puedo ignorar que a pesar de estar haciéndose mayor, sus ojos mantienen el mismo destello que encuentro en la mayoría de los adolescentes. Pero aquella tarde de sábado, un temblor en sus manos me advertía que algo la había alterado.

-Gracias por visitar a esta vieja, me habló jovial subiendo la mirada por encima de la montura de sus gafas e intentando disimular su estado.

-No diga barbaridades Rosita, que sus historias mantienen alto el volumen del interés de cualquiera. ¿Sucede algo? La percibo nerviosa.

-ay! niña, necesito que me acompañes a un lugar, quiero comprobar si me he vuelto loca, soltó impaciente.

-No me asuste y mande lo que quiera.

-Verás, hace días que intento ir a ver a mi hija, pero cuando cojo el camino de siempre, la nacional treinta y cuatro, la carretera se divide en cuatro posibilidades aparentando llegar al mismo sitio.

-¿Y no lo has comprobado? Pregunté interesada.

-Esto empezó a sucederme hace un par de semanas así que, cuando se abre el camino paro el coche y me bajo a esperar que vuelva a ser como antes.

-¿Y vuelve a ser como siempre?

-Después de un largo rato, me contesta con voz reservada.

-Vaya Rosita esto es muy raro. Hace mucho que no cojo esa nacional pero ande, suba a mi coche que la llevo.

Rosita estaba encantada con mi ofrecimiento. Inmediatamente llama por teléfono a su hija. Ella se mostró encantada por conocerme. Insistió en manejar porque conocía mejor el camino.

-Falta poco me anuncia, ¿Ves el cartel? Espera a que llegue al primer pivote rojo y verás.

No podía creerlo, una carretera de tipo comarcal que se había desdoblado en cuatro vías del mismo tamaño y en el que presidía el mismo cartel. Estaba tan sorprendida como excitada.

-No pares y coge el que está más a tu izquierda, veamos pues donde nos lleva.

Rosita accedió y siguió conduciendo.

-¿Reconoces este lugar? La interrogué.

Pero en seguida comprendí que era tan nuevo para ella como para mí. Un pueblo pequeño, limpio y sereno. De calles abarrotadas de árboles frutales, una iglesia y un lago. Tanto el andar de los individuos como su forma de relacionarse daban la impresión de sentirse a gusto con sus vidas.

-Volvamos Matilda, que mi hija seguro que se estará inquietando, interrumpiendo mi concentración.

Nos subimos al auto e intentamos volver por el mismo camino. Tomamos el segundo trayecto situado más a la izquierda. Seguir leyendo en Ediciones Irreverentes Librería

Hay mezclados ficción, ciencia y un reflexivo encuentro con el futuro que nos espera. Todo ello manteniendo la tensión propia de un argumento en el que no sabes lo que sucederá hasta la última línea de su desenlace.
Además de “Dos amigas vecinas” se encontrarán con otros 79 relatos en los que reconocerán algunas de las figuras de nuestra literatura actual.
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